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miércoles
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miércoles
Spencer W. Kimball
"El Señor nos ha dado a todos parte de su autoridad, como poseedores que somos de ese sacerdocio, pero
podemos reclamar los poderes de los cielos sólo sí nos basamos en nuestra rectitud personal. Para que el poder del sacerdocio sea entonces realmente ejecutado en una familia, se requiere la rectitud de sus hombres y jóvenes. Llamamos la atención de todos los poseedores del sacerdocio al hecho de que la relación existente con nuestras esposas, madres y hermanas es tal, que debemos estar en condiciones de arrodillarnos juntos, ya sea en los altares del templo o en nuestros propios hogares, y de servir juntos, uno junto al otro, en una hermosa asociación"
(Spencer W. Kimball, "Los héroes de la juventud", Liahona, agosto de 1976. cursiva agregada).
Spencer W. Kimball
"Es sumamente apropiado para la juventud del Sacerdocio Aarónico de la misma forma que para los hombres del Sacerdocio de Melquisedec, establecer silenciosa pero decididamente metas personales serias por medio de las cuales puedan mejorar, seleccionando algunas que deseen alcanzar en períodos de tiempo específicos. Si los poseedores del sacerdocio de nuestro Padre Celestial carecen del indispensable dinamismo, aun cuando estén bien encaminados, tendrán escasa influencia sobre los demás. Vosotros sois la levadura de la cual depende el mundo, y debéis utilizar vuestros poderes para detener a un mundo errante y sin metas"
(Spencer W. Kimball, "Los héroes de la juventud" Liahona, agosto de 1976).
Spencer W. Kimball
"¿Hermano Kimball, ha estado usted alguna vez en el cielo?"Mi respuesta pareció sorprenderlo de igual manera cuando le dije sin titubear: 'Sí, hermano Richards, como no. Precisamente antes de venir a su estudio se me concedió una mirada al cielo' ...
"Sí, apenas hará una hora más o menos. Sucedió en el Santo Templo, allí enfrente. La sala de sellar con sus gruesos muros pintados de blanco nos aislaba del ruido del mundo; tiene bonitas cortinas de color claro; los muebles, limpios y señoriales; sendos espejos sobre dos de las paredes opuestas parecían proyectar la imagen de las personas hasta la infinidad; y la vidriera de colores frente a mí con sus suaves matices daba al conjunto un bello colorido. Todos los que se hallaban en la sala estaban vestidos de blanco. Uno sentía allí paz, armonía y animada expectación. Un joven muy bien arreglado y una señorita lindamente ataviada se encontraban arrodillados en los lados respectivos del altar. Autorizadamente, pronuncié la ceremonia celestial que los unió en matrimonio y los selló por la eternidad, tanto en la tierra como en el mundo celestial. Los puros de corazón estaban allí; el cielo estaba allí.
"Habiéndose solemnizado el matrimonio eterno y en medio de serenas felicitaciones, un padre feliz, rebosante de gozo, me extendió la mano y me dijo: 'Hermano Kimball, mi esposa y yo somos personas comunes y corrientes y nunca hemos logrado mucho éxito; pero nos sentimos inmensamente orgullosos de nuestra familia'. Entonces continuó: 'Este es el último de nuestros ocho hijos en venir a esta Santa Casa para efectuar su matrimonio en el templo. Los otros, con sus cónyuges, están aquí para tomar parte en el matrimonio de éste, nuestro hijo menor. Hoyes un día supremamente feliz para nosotros, con todos nuestros ocho hijos casados debidamente. Son fieles al Señor en su servicio a la Iglesia y los mayores ya están criando a sus hijos en la rectitud'.
"Miré sus manos callosas, su áspero aspecto exterior y pensé dentro de mí: He aquí un hijo verdadero de Dios que está realizando su destino.
" '¿Exito?', le dije al estrechar su mano, y añadí:
'Es el relato más notable y de mayor éxito que he oído'."
(Spencer W. Kimball "Vislumbrando el cielo", Liahona, abril de 1972)
viernes
Spencer W. Kimball
“Hay personas casadas que dejan vagar sus ojos y su corazón, que piensan que no es impropio coquetear un poco, compartir su corazón y desear a otra persona que no sea el cónyuge, [pero] el Señor dice de una manera contundente: ‘Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra’ [D. y C. 42:22; cursiva añadida].
“Y cuando el Señor dice todo tu corazón, no da la opción de compartir ni dividir ni privar. Y para la mujer se parafrasea: ‘Amarás a tu esposo con todo tu corazón, y te allegarás a él y a ningún otro’. Las palabras ningún otro eliminan todo y a todos. El cónyuge se convierte entonces en un ser primordial en la vida del esposo o la esposa, y ni la vida social ni la vida laboral ni la vida política ni ningún otro interés o persona o cosa tendrá jamás precedencia sobre el cónyuge”
(Conference Report, octubre de 1962).
martes
Spencer W. Kimball
“El aborto es una maldad cada vez mayor que nosotros impugnamos. Ciertamente sería difícil justificar el terrible pecado de un aborto premeditado. Es casi inconcebible que se cometa para evitar el bochorno, conservar las apariencias o escapar a la responsabilidad. ¿Cómo puede uno someterse a tal operación o participar en ella de manera alguna, aconsejándola o costeándola? Si pudiera encontrarse justificación en casos raros y especiales, no cabe duda que efectivamente serían inusuales. Lo colocamos entre los primeros de la lista de pecados contra los cuales vigorosamente amonestamos a la gente. “‘El aborto debe ser considerado como una de las prácticas más pecaminosas y repugnantes de esta época en la que estamos presenciando la espantosa actitud licenciosa que conduce a la inmoralidad sexual’ (Liahona, agosto de 1974).lunes
Spencer W. Kimball,
"Os comunicamos una vez más que es una gran bendición poseer el sacerdocio. Podemos ser un miembro del sacerdocio muy simple o uno muy magnífico. Algún día podremos decir, tal como el Salvador, 'Calla, enmudece' (Marcos 4:39), y la tormenta se desvanecerá. Podremos decir, tal como el Salvador, 'Bendice este ojo ciego, este oído sordo', y se efectuará un milagro. Hermanos, nuestros milagros son más o menos tan fuertes como nosotros somos"(Spencer W. Kimball, Amsterdam Conference Área Report, Agosto de 1976).
Spencer W. Kimball
“No basta con abstenernos del adulterio. Debemos convertir en sagrada la relación matrimonial, sacrificarnos y esmerarnos por mantener la calidez y el respeto de los que gozamos durante el cortejo. La intención de Dios es que el matrimonio sea eterno, sellado por el poder del sacerdocio a los efectos de que perdure más allá del sepulcro. Los actos diarios de cortesía y bondad llevados a cabo consciente y amorosamente son parte de lo que el Señor espera en un matrimonio”(Spencer W. Kimball Liahona, febrero de 1978, pág. 8).
Spencer W. Kimball
"Es normal pensar en casarse. Dios lo instituyó desde el principio, mucho antes aún de que las montañas del mundo se formaran. Recordad: 'Ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón' (1 Corintios 11:11) . . . Todas las personas deben desear casarse. Hay algunas que quizás no puedan lograrlo, pero todas deben desear hacerlo, ya que eso fue lo que Dios planeó para nosotros en el cielo.""El matrimonio es ordenado por Dios, y no es solamente una costumbre social. Sin un matrimonio apropiado y de éxito nadie puede lograr la exaltación."
(Spencer W. Kimball, Teachings of Spencer W. Kimball, pág. 291.)
Spencer W. Kimball
"Pienso que no habría apóstatas y que nadie cometería infracciones a las leyes si las personas recordaran, y recordaran de verdad, los convenios que han hecho en las aguas del bautismo, al tomar la Santa Cena y en el templo. Creo que ésa es la razón por la cual el Señor pidió a Adán que ofreciera sacrificios: por ningún otro motivo sino el de que éste y su posteridad se acordaran siempre de las enseñanzas fundamentales que se les habían impartido. Considero que los seres humanos somos propensos a olvidar. Es fácil olvidar. Nuestros pesares, nuestras alegrías, nuestras preocupaciones, nuestros grandes problemas se van desvaneciendo hasta cierto punto con el paso del tiempo; y muchas de las lecciones que aprendemos en la vida se nos olvidan" (Teachings of Spencer W. Kimball, editado por Edward L. Kimball, Salt Lake City: Bookcraft, 1982, págs. 112-113).
domingo
Spencer W. Kimball
"Pero, ¿es la oración sólo una communcación de nuestra parte? ¡No! .. . Al concluir nuestras oraciones, necesitamos escuchar intensamente, aun hasta el punto de tener que esperar varios minutos. Hemos orado suplicando consejo y ayuda, y ahora debemos estar 'quietos y conocer que El es Dios'.".. . A veces nos invaden sentimientos y un espíritu de tranquilidad que nos asegura que todo marchará bien. Pero siempre, si hemos sido sinceros y honestos en nuestra súplica, tendremos un bello sentimiento, un sentimiento cálido por nuestro Padre Celestial y la sensación de que El nos ama."
(Spencer W. Kimball, "Orad siempre", Liahona, marzo de 1982, págs. 5-6.)
sábado
Spencer W. Kimball
"El Espíritu Santo es un revelador. Toda alma digna tiene derecho a recibir revelación, la cual se obtiene por medio del Espíritu Santo. En la despedida que Moroni dio a los lamanitas dijo: 'Y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas'."El es un monitor que traerá a nuestra memoria las cosas que hemos aprendido en el momento que las necesitemos. El es un inspirador que pondrá palabras en nuestra boca, esclarecerá nuestra comprensión y dirigirá nuestros pensamientos. El nos testificará de la divinidad del Padre y del Hijo, de sus misiones, y del programa que nos han dado. El es un maestro y aumentará nuestro conocimiento. El es un compañero y caminará con nosotros, nos inspirará a lo largo del camino, guiará nuestros pasos, nos avisará de nuestras debilidades, fortalecerá nuestras resoluciones, y nos revelará propósitos y aspiraciones justas."
(The Teachings of Spencer W. Kimball, pág. 23.)
Spencer W. Kimball,
"La confesión del pecado es un elemento muy importante del arrepentimiento. . ."Tan pronto como una persona sienta un remordimiento interno por sus pecados, debe dirigirse al Señor en 'profunda oración', tal como lo hizo Enós, y no cesar de suplicar hasta que, como Enós, reciba la confirmación de que el Señor le ha perdonado sus pecados. Es absurdo suponer que Dios absolverá los pecados serios después de unas cuantas súplicas. Es más probable que El espere hasta que el individuo demuestre un arrepentimiento continuo que se manifieste por su buena disposición de cumplir con todos Sus demás requisitos."
(Spencer W. Kimball, La fe precede al milagro, pág. 184.)
Spencer W. Kimball
"No siempre es posible llevar a cabo una restitución total..."No obstante lo anterior, el penitente sincero siempre encontrará maneras de restituir lo que ha hecho hasta donde sea posible. Esto es lo que demanda el verdadero espíritu de arrepentimiento. . .
"También le corresponde al pecador penitente perdonar a todos aquellos que lo hubiesen ofendido. El Señor no tiene ninguna obligación de perdonarnos a menos que nuestros corazones se hayan desprendido completamente de todo odio, resentimiento y acusaciones en contra de otros."
(Kimball La Fe Precede al Milagro, pág. 186.)
Spencer W. Kimball
'El pecado es infracción de la ley', y según la ley eterna, se ha fijado un castigo para tal infracción. Todo individuo normal es responsable de los pecados que comete, y en igual manera quedaría sujeto al castigo que acompaña la violación de esas leyes. Sin embargo, la muerte de Cristo sobre la cruz nos ofrece la exención del castigo eterno en la mayor parte de los pecados. Tomó sobre sí el castigo por los pecados de todo el mundo, con el entendimiento de que aquellos que se arrepientan y vengan a El serán perdonados de sus pecados y se librarán del castigo."En tales circunstancias no causa sorpresa que un Dios amoroso haya recalcado constantemente, por medio de sus profetas, el llamado al arrepentimiento. . .
"El mensaje profético siempre ha llevado el mismo castigo, porque nadie puede rechazar impunemente el llamado del Dios de la ley y la justicia. Por consiguiente el Señor ha dado la alternativa: ¡Arrepentios o pereceréis!"
(Spencer W. Kimball El Milagro del Perdón, págs. 131-32.)
Spencer W. Kimball
"Las ordenanzas del evangelio son absolutas. Isaías dijo: 'La tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. . .' (Isaías 24:5—6)."Ningún hombre es poseedor de todas las cosas a menos que se halle purificado y limpio de sus pecados. En la sección 84 de Doctrina y Convenios recordaréis lo siguiente con respecto al sacerdocio: 'Y el que me recibe a mí, recibe a mi Padre; y el que recibe a mi Padre, recibe el reino de mi Padre; por tanto, todo lo que mi Padre tiene le será dado'.
"Ese es nuestro propósito, que no sólo nosotros, sino que cada niño o niña en Sión pueda lograr todo lo que nuestro Padre tiene. Esto puede suceder solamente por medio de la combinación de dos elementos: uno, las ordenanzas; dos, la rectitud que las acompaña."
(Spencer W. Kimbal Discurso pronunciado en la Universidad Brigham Young, para los maestros de Seminarios e Institutos, 18 de junio de 1962.)
Spencer W. Kimball
"[El día de reposo] es un día santo en el que se deben hacer cosas dignas y santas; la abstinencia del trabajo y el recreo son importantes, pero no lo son todo; el día de reposo requiere acciones y pensamientos constructivos, y si uno simplemente holgazanea sin hacer nada de provecho, lo está violando. A fin de observarlo, uno debe arrodillarse en oración, preparar lecciones, estudiar el evangelio, meditar, visitar a los enfermos y necesitados, escribir cartas a los misioneros, dormir una siesta, leer material favorable y asistir ese día a todas las reuniones de la Iglesia donde se le espera."(Spencer W. Kimball "El día de reposo, un placer", Liahona, Julio de 1978)
viernes
Spencer W. Kimball
"Por mucho tiempo las ofrendas de ayuno han constituido los medios por los cuales se han cubierto las necesidades de los pobres del Señor. Pero el deseo y el objetivo de la Iglesia ha sido, y es ahora, obtener de las ofrendas de ayuno los fondos necesarios para afrontar las necesidades del programa de bienestar y también obtener de los proyectos de producción todos los productos necesarios. Si donamos generosas ofrendas de ayuno, aumentará nuestra propia prosperidad, tanto espiritual como temporal"(Spencer W. Kimball "Los Servicios de Bienestar: El evangelio en acción", Liahona, Febrero de 1978).
Spencer W. Kimball
"No asistimos a las reuniones del domingo para que se nos agasaje, ni siquiera para que se nos instruya, sino que vamos para adorar al Señor. . . Nadie puede adorar en vuestro nombre, sino que debéis hacerlo vosotros mismos"."Algunas veces la observancia del día de reposo se caracteriza como un asunto de sacrificio y de autoabnegación, pero no es así; simplemente es necesario que nos organicemos y elijamos las épocas y los momentos apropiados para todo. Hay tiempo suficiente, particularmente en nuestra avanzada era, durante los seis días de la semana, en el que podemos efectuar nuestro trabajo y recreo. Mucho se puede hacer para organizar y alentar las actividades diarias durante la semana, evitando hacerlas en el día de reposo"
(Spencer W. Kimball "El día de reposo, un placer", Liahona, julio de 1978)
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