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Boyd K. Packer
"No hay forma de que la vida tenga sentido si no existe el conocimiento de la doctrina de una vida preterrenal."La idea de que el nacimiento es el comienzo es totalmente ilógica. No hay manera de explicar el propósito de la vida a quien crea tal cosa."El pensar que la vida termina con la muerte física es totalmente absurdo, y no hay manera de hacer frente a la vida si se cree tal cosa.
"Cuando llegamos a comprender la doctrina de la vida preterrenal, entonces se arman las piezas del rompecabezas y puede verse el propósito. Entonces
llegamos a comprender que los niños no son manitos, ni tampoco lo son sus padres, ni lo fueron los padres de éstos en los comienzos de la generación.
"Somos hijos de Dios, creados a su imagen.
"Nuestra relación con Dios, como hijos suyos, es clara.
"El propósito de la creación de esta tierra es claro.
"La prueba que constituye la vida mortal es clara.
"La necesidad de un Redentor es clara.
"Cuando llegamos a entender ese principio del evangelio, vemos el propósito de que haya un Padre Celestial y un Hijo; vemos la razón de un sacrificio expiatorio y una redención.
"También comprendemos por qué las ordenanzas y los convenios son necesarios. Entendemos la necesidad del bautismo por inmersión para la remisión de los pecados. Comprendemos por qué renovamos ese convenio al participar de la Santa Cena."
(Boyd K. Packer, "El misterio de la vida", Liahona, Enero de 1984)
sábado
Boyd K. Packer
En los templos, los miembros de la Iglesia que se hacen merecedores de entrar en ellos, pueden participar en las ordenanzas redentoras más exaltadas que se han revelado al género humano. Allí, en una ceremonia sagrada, la persona puede ser lavada y ungida, recibir instrucción, ser investida y sellada. Y cuando nosotros mismos hayamos recibido esas bendiciones, podremos oficiar por aquellos que hayan muerto sin haber tenido esa oportunidad. En los templos se efectúan ordenanzas sagradas tanto para los vivos como por los muertos.
La lectura detenida y a conciencia de las Escrituras revela el hecho de que el Señor no comunicó todas las cosas a todas las personas, sino que se establecieron ciertos requisitos que eran necesarios para recibir información sagrada. Las ceremonias que se efectúan en el templo se encuentran en esta categoría.
No hablamos de las ordenanzas del templo fuera de esos edificios. Nunca se dispuso que el conocimiento de estas ceremonias se limitara a un pequeño número de personas selectas que estarían obligadas a asegurarse de que nadie más se enterara de ellas; en realidad, es todo lo contrario, ya que exhortamos vigorosamente a toda persona a prepararse y hacerse merecedora de la experiencia del templo. A los que han ido a la Casa del Señor se les ha enseñado un ideal: Algún día toda alma viviente y toda alma que haya vivido tendrá la oportunidad de oír el Evangelio y de aceptar o rechazar lo que el templo ofrece. Si se rehúsa esta oportunidad, el rechazo debe provenir de la persona misma.
Las ordenanzas y las ceremonias del templo son sencillas; son hermosas y son sagradas. Se conservan confidenciales, no sea que se den a conocer a quienes no estén preparados para ellas. La curiosidad no es una preparación, como tampoco lo es un profundo interés. La preparación para dichas ordenanzas supone ciertos pasos preliminares: fe, arrepentimiento, bautismo, confirmación y méritos; la madurez y dignidad que se espera de aquel que va como invitado a la Casa del Señor.
martes
Boyd K. Packer
“Sea lo que fuere que las leyes del hombre lleguen a tolerar, el mal uso del poder de procreación, la destrucción de una vida inocente por medio del aborto y el maltrato a los niños pequeños son transgresiones de enormes proporciones, puesto que, acunado en ellas, yace el destino de niños inocentes y desvalidos” (Liahona, enero de 1987).
“En ningún otro caso se defiende con tanto vigor el derecho de elección como se hace en el caso del aborto. Si se opta por tener relaciones sexuales, y si se concibe una criatura, los resultados de dicha elección ya no se pueden deshacer. Sin embargo, todavía existen alternativas, y siempre hay una mejor.
“Algunas veces se ha quebrantado el convenio del matrimonio, aunque en la mayoría de los casos ese convenio no se hizo. Ya sea dentro o fuera de los vínculos matrimoniales, el aborto no es una decisión de una sola persona, ya que por lo menos tres vidas son las que se ven afectadas.
“Las Escrituras nos dicen: ‘No… matarás, ni harás ninguna cosa semejante’.
“Con excepción del embarazo como consecuencia del terrible crimen de incesto o violación, o cuando la ciencia médica confirma que la vida de la madre está en peligro, o que debido a una seria anormalidad el feto no sobrevivirá al nacimiento, el aborto está en la categoría de lo que ‘no harás’. Aun en esos casos tan singulares, es necesario orar mucho para tomar la decisión correcta.
“Nos enfrentamos a decisiones tan delicadas porque somos hijos de Dios”
(Liahona, enero de 1991).
“No sé de ningún pecado relacionado con las normas morales por el que no podamos ser perdonados. No hago excepción del aborto”
(Liahona, julio de 1992).
lunes
Boyd K. Packer
"Somos en verdad los hijos de Dios. Esa doctrina no se encuentra escondida en un versículo ambiguo, sino que se enseña repetidamente en las Escrituras.He aquí algunos ejemplos claros de la Biblia:
" 'Vosotros sois . . . todos . . . hijos del Altísimo' (Sal. 82:6).
"Y, somos, 'pues, linaje de Dios'.(Hch. 17:29.)
"Las verdades doctrinales están relacionadas entre sí, como el viejo dicho que expresa que si uno toma un extremo de una vara, toma el otro también. Si concluimos que somos sus hijos, debemos también aceptar que Dios es nuestro Padre."
(Boyd K. Packer, "El modelo de nuestro progenitor", Liahona, enero de 1985.)
Boyd K. Packer
"Probablemente el desafío más grande para la gente de cualquier edad, particularmente para los jóvenes, y la cosa más difícil que vosotros enfrentaréis en la vida, es aprender a controlar los pensamientos. . . Quien puede controlar sus pensamientos se ha conquistado a sí mismo. . ."Si podéis controlar vuestros pensamientos, podéis vencer hábitos, aun hábitos personales degradantes. Si podéis aprender a dominarlos, tendréis una vida feliz.
"Esto es lo que yo quisiera enseñaros. Escoged entre la música sagrada de la Iglesia uno de vuestros himnos favoritos, cuya letra ayude a elevaros y cuya música sea reverente, uno que os haga sentir inclinados a la inspiración. . . Aprendedla de memoria. . .
"Ahora, usad este himno como el lugar al cual puedan ir vuestros pensamientos. Haced que sea vuestro canal de emergencia. Cada vez que os deis cuenta de que estos actores sombríos se han infiltrado en vuestro pensamiento y quieren ocupar el escenario de vuestra mente, asios mentalmente a este himno como a un salvavidas.
"Al comenzar la música y las palabras a formarse en vuestros pensamientos, los conceptos indignos comenzarán a retirarse avergonzados. En esa forma cambiará todo el escenario de vuestra mente. En vista de que la música sirve para elevar y es limpia, los pensamientos bajos desaparecerán. Pues ya que la virtud, por elección, no se asociará con la indignidad, el mal no podrá tolerar la presencia de la luz. . .
"Una vez que hayáis aprendido a quitar los malos pensamientos del escenario de vuestra mente, mantenedla ocupada aprendiendo cosas de valor. Cambiad vuestro medio ambiente de forma que tengáis a vuestro alrededor cosas que inspiren pensamientos buenos y elevados.
Manteneos ocupados con cosas justas."
(Boyd K. Packer, "Música inspiradora: Pensamientos dignos", conferencias generales, 1973-76,)
domingo
Boyd K. Packer
"Tened presente algunas preguntas complejas a medida que transitáis por la vida, y meditad y orad en forma silente y persistente en cuanto a ellas."La respuesta quizás no os llegue como un relámpago, sino que tal vez se os manifieste en forma de una pequeña inspiración aquí y allí, línea por línea y precepto por precepto.
"Algunas respuestas las encontraremos leyendo las Escrituras o al escuchar a determinados oradores; y, algunas veces, cuando sea importante, habrá respuestas que vendrán por intermedio de una inspiración en verdad directa, tan potente y nítida que resultará inconfundible."
(Boyd K. Packer, "El don de saber escuchar", Liahona, enero de 1980)
lunes
Boyd K. Packer
"La responsabilidad de los miembros de la Iglesia puede dividirse en tres categorías fundamentales: obrar en pos de la salvación de los miembros de la Iglesia que aún viven, llevar a cabo la obra necesaria en favor de nuestros antepasados muertos y predicar el evangelio a todo el mundo. Cada una de estas responsabilidades requiere aprendizaje, y todo lo que se vaya a aprender debe ser enseñado. Pues bien, usted y yo nos encontramos entre quienes tienen la responsabilidad de enseñarlo" (Boyd K. Packer Enseñad Diligentemente).
jueves
Boyd K. Packer
Hay leyes tanto morales como físicas “irrevocablemente decretada[s] en el cielo antes de la fundación de este mundo” que no se pueden cambiar. La historia demuestra una y otra vez que las normas morales no se pueden cambiar mediante el combate ni por votación. El legalizar lo que es básicamente incorrecto o malo no prevendrán el dolor ni los castigos que vendrán con tanta seguridad como que la noche le sigue al día.No obstante la oposición, estamos resueltos a persistir hasta el final. Nos apegaremos a los principios y a las leyes y ordenanzas del Evangelio. Si se malinterpretan, ya sea de manera inocente o intencional, así sea. No podemos cambiar; no cambiaremos la norma moral. Rápidamente nos extraviamos cuando desobedecemos las leyes de Dios. Si no protegemos y cuidamos a la familia, la civilización y nuestras libertades necesariamente han de perecer.
(Conferencia General 3 Oct. 2010)
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