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lunes

N. Eldon Tanner

"El sacerdocio es el vehículo para bendecir a todos: hombres, mujeres y niños. Es por medio del sacerdocio que recibimos y administramos las ordenanzas del evangelio, que incluyen el bautismo, la confirmación, la Santa Cena, todas las ordenanzas del templo, incluso el sellamiento por esta vida y la eternidad, y la obra por los muertos. Por el poder del sacerdocio los enfermos se sanan, se habilita a los lisiados para que puedan caminar, a los ciegos para que puedan ver, y a los sordos para que puedan oír, según la fe que tengan y la voluntad de nuestro Padre Celestial. Las bendiciones del sacerdocio consuelan a los que lloran y ayudan al necesitado"
(N. Eldon Tanner "The Priesthood of God", Ensign, junio de 1973).

viernes

N. Eldon Tanner

"El tiempo en éste, nuestro segundo estado, es un recurso muy precioso. Deseamos que los miembros individuales de la Iglesia y sus familias utilicen este recurso en forma sabia, disponiendo su tiempo en forma más sabia que su dinero, todo con el propósito de acercarnos más a nuestro Padre Celestial y guardar el primero y el segundo grandes mandamientos" (Mateo 22:36-40).
(Seminario de Representantes Regionales, 5 de octubre de 1979)

jueves

N. Eldon Tanner

“¿Estudiamos las Escrituras a fin de aumentar nuestra fe y nuestro testimonio del Evangelio? ¿Somos honrados y verídicos en nuestros tratos? ¿Santificamos el día de reposo? ¿Cumplimos con la Palabra de Sabiduría? ¿Pagamos un diezmo íntegro?... ¿Somos virtuosos, limpios y puros de corazón, mente y acciones? “¿Luchamos contra los males que nos rodean?... ¿Tenemos valor para defender nuestras convicciones? ¿Podemos decir con sinceridad que no nos avergonzamos del Evangelio de Cristo? ¿Vivimos en paz con nuestros vecinos, evitando chismes, murmuraciones y rumores falsos? ¿En verdad amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos? “Si podemos contestar sí a todas estas preguntas, podremos decir entonces que nos hemos investido con toda la armadura de Dios, la cual nos protegerá del mal y nos preservará de nuestros enemigos” ( “Investíos con la armadura de Dios”, Liahona, agosto de 1979).

N. Eldon Tanner

Al reflexionar en las Navidades de mi niñez, viene a mi mente el recuerdo de que éramos pobres. Con ocho hijos por quienes velar, nuestros padres se las arreglaban bastante bien para proveernos alimento y vestido. Nuestros regalos de Navidad; eran por lo general hechos en casa, y no había muchos, pero nos divertíamos bastante. Gracias a nuestros nobles padres, intercambiábamos un gran amor mediante palabras y acciones.
El regalo más importante que recibimos —aunque en aquel entonces quizás no lo hayamos considerado así—fue un verdadero conocimiento de las muchas veces repetida historia del nacimiento de nuestro Señor y Salvador: Ese conocimiento y testimonio ha sido la base de cada celebración de la Navidad en la que he participado desde mi juventud. A través de los años, todos mis hijos y nietos que se pueden reunir en sus propios pequeños grupos familiares, dondequiera que se encuentren, dramatizan la historia del Niño Jesús y recalcan la importancia de este acontecimiento y su efecto en la vida de toda la humanidad.
Que podamos vivir siempre con el recuerdo agradable de lo que hemos hecho por nuestro prójimo en Navidades pasadas; que la presente esté llena con el gozo que se logra por guardar los mandamientos que nuestro Señor y Salvador vino a enseñar; que podamos continuar esperando ansiosamente otras más felices por ser generosas y compartir con otros nuestras bendiciones. Y que se pueda decir de nosotros que comprendemos el verdadero espíritu de la Navidad .