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lunes

Joseph F. Smith

"No es cosa tan difícil aprender a orar. No son las palabras que usamos lo que constituye particularmente la oración; ésta no se compone solamente de palabras. La oración verdadera, fiel y sincera es más bien la sensación que surge del corazón y del deseo interno de nuestros espíritus, de suplicarle al Señor con humildad y con fe a fin de que podamos recibir sus bendiciones. No importa cuan sencillas sean las palabras, si nuestros deseos son genuinos y venimos ante el Señor con un corazón quebrantado y un espíritu contrito para perdirle lo que necesitamos"
¿Son nuestras oraciones como las que describe el presidente Smith? (Joseph F. Smith Doctrina del Evangelio, pág. 213).

domingo

Spencer W. Kimball

"Pero, ¿es la oración sólo una communcación de nuestra parte? ¡No! .. . Al concluir nuestras oraciones, necesitamos escuchar intensamente, aun hasta el punto de tener que esperar varios minutos. Hemos orado suplicando consejo y ayuda, y ahora debemos estar 'quietos y conocer que El es Dios'.
".. . A veces nos invaden sentimientos y un espíritu de tranquilidad que nos asegura que todo marchará bien. Pero siempre, si hemos sido sinceros y honestos en nuestra súplica, tendremos un bello sentimiento, un sentimiento cálido por nuestro Padre Celestial y la sensación de que El nos ama."
(Spencer W. Kimball, "Orad siempre", Liahona, marzo de 1982, págs. 5-6.)

Neal A. Maxwell

"Pedir por medio de la oración me ha enseñado, una y otra vez, que la bóveda de los cielos con todas sus bendiciones se abre sólo con un cierto tipo de combinación. El primer seguro salta cuando hay fe, el segundo cuando existe rectitud personal, y el tercero y último seguro salta solamente cuando, a juicio de Dios, y no nuestro, lo que pedimos es bueno para nosotros. Muchas veces llamamos a la puerta pidiendo algo que queremos muchísimo, y nos preguntamos por qué la puerta no se abre.
Seríamos hijos sumamente consentidos si la puerta se abriera con mayor facilidad. Haciendo un recuento de los pedidos que le hecho a Dios y que El me ha negado, puedo afirmar que mi Padre realmente me ama. Las peticiones que se nos niegan dicen mucho de nosotros mismos, pero también dicen mucho acerca del Padre perfecto que tenemos."
(Neal A. Maxwell, "Insights", New Era, abril de 1978)

Boyd K. Packer

"Tened presente algunas preguntas complejas a medida que transitáis por la vida, y meditad y orad en forma silente y persistente en cuanto a ellas.
"La respuesta quizás no os llegue como un relámpago, sino que tal vez se os manifieste en forma de una pequeña inspiración aquí y allí, línea por línea y precepto por precepto.
"Algunas respuestas las encontraremos leyendo las Escrituras o al escuchar a determinados oradores; y, algunas veces, cuando sea importante, habrá respuestas que vendrán por intermedio de una inspiración en verdad directa, tan potente y nítida que resultará inconfundible."
(Boyd K. Packer, "El don de saber escuchar", Liahona, enero de 1980)

John Taylor

"¿Oráis en familia? .. . Y cuando lo hacéis, ¿oráis en forma mecánica, o inclináis la cabeza mansamente con el deseo sincero de buscar la bendición de Dios sobre vosotros y vuestra casa? Esa es la manera en que debemos orar y cultivar un espíritu de devoción y confianza en Dios, dedicándonos a El y buscando sus bendiciones."
(John Taylor, The Gospel Kingdom, pág. 284.)

José Smith

"Quisiéramos decir a los hermanos que procuren allegarse a Dios en sus cámaras secretas, que lo invoquen en sus campos. Seguid las instrucciones del Libro de Mormón y orad por vuestras familias, por vuestro ganado, vuestros rebaños, vuestras manadas, vuestro maíz y cuantas cosas poseáis; pedid las bendiciones de Dios sobre todo vuestro trabajo y sobre todo aquello a que os dedicaréis. Sed virtuosos y puros; sed hombres de integridad y verdad; obedeced los mandamientos de Dios, entonces más perfectamente podréis entender la diferencia entre el bien y el mal, entre las cosas de Dios y las de los hombres; y vuestro sendero será como el de los justos, que 'es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto'."
(José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 301.)

martes

Spencer W. Kimball

El presidente Spencer W. Kimball, refiriéndose a la forma íntima y sincera en que debemos orar, ha dicho: "En nuestras oraciones no debe haber ningún encubrimiento ni hipocresía, ya que en esto no puede haber engaño. Dios conoce nuestras verdaderas condiciones. ¿Podemos decirle cuan buenos o débiles somos? Ante El nos presentamos exactamente como somos, sin ninguna clase de disfraz. Cuando elevamos nuestras súplicas al Padre Celestial, ¿lo hacemos con modestia, sinceridad y con un 'corazón quebrantado y un espíritu contrito', o somos como los fariseos que se vanagloriaban de cuan perfectamente cumplían con la ley de Moisés? Al hablarle a nuestro Dios, ¿lo hacemos con palabras trilladas y con frases gastadas, o le hablamos en un tono íntimo por todo el tiempo que la ocasión lo requiera? ¿Oramos sólo de vez en cuando, cuando deberíamos estar orando regularmente, con toda frecuencia y constancia? ¿Pagamos el precio que se requiere para recibir respuesta a nuestras oraciones?"
(Spencer W. Kimball - La fe Precede al Milagro.)

viernes

Bruce R. McConkie

"Nos corresponde el derecho de orar y se espera que lo hagamos por todas las cosas que realmente necesitamos, ya sea que se trate de elementos temporales o espirituales. No poseemos, sin embargo, el derecho de peticiones ilimitadas; nuestros pedidos deben basarse en la equidad. 'Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites'. . . "Es evidente que tenemos que orar por todo lo que debemos tener en justicia y en sabiduría. Ciertamente debemos orar por un testimonio, por revelaciones y todos los dones del Espíritu, incluso el cumplimiento de la promesa que se encuentra en Doctrina y Convenios sección 93:1, de buscar la faz del Señor. Pero, por encima de todas las demás peticiones, debemos rogar por la vida eterna en el mundo venidero."
(Bruce R. McConkie La oración, págs. 13-14.)

miércoles

Gordon B. Hinckley

"No sé de una sola práctica que pueda tener un efecto más saludable sobre vuestra vida que la práctica de arrodillaros juntos al empezar y al terminar cada día. De alguna manera, las pequeñas tormentas que aparecen afligir cada matrimonio se disipan cuando, al estar arrodillados ante el Señor, le dais las gracias por vuestro compañero, en su presencia y entonces juntos invocáis sus bendiciones sobre vuestra vida, vuestro hogar, vuestros seres queridos y vuestros sueños.
"Entonces Dios será vuestro socio, y vuestras conversaciones diarias con él traerán paz a vuestro corazón y un gozo a vuestra vida que no puede lograrse de ninguna otra manera. Durante los años vuestro compañerismo se volverá más dulce, vuestro amor será fortalecido; vuestro aprecio mutuo crecerá"