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lunes

Marvin J. Ashton

“Ruego que nuestro Padre Celestial nos ayude a comunicarnos más eficazmente en el hogar, mediante nuestra disposición para sacrificarnos, para escuchar, para expresar nuestros sentimientos, para evitar juicios, para mantener confidencias y para actuar con paciencia… Que nuestro bondadoso Padre Celestial nos ayude en nuestras necesidades y deseos de llevar a cabo una comunicación familiar más eficaz. La comunicación puede ayudar a edificar una familia unida si trabajamos y nos sacrificamos para ello”.
"A menudo, los hijos aprenden más observando la forma en que los padres se escuchan y se hablan mutuamente, que escuchando lo que les dicen. Nuestras conversaciones, tratándonos con amabilidad y amor, llegan a los oídos siempre alertas e impresionables de nuestros hijos. Debemos aprender a comunicarnos eficazmente no solamente por medio de la voz, sino por el tono de la voz, los sentimientos, los modismos y la personalidad" '¡Cuan eficaces son las palabras rectas!'. Sí, cuan eficaces son las palabras rectas, compartidas en el momento apropiado, con la persona indicada"
(Marvin J. Ashton “La comunicación familiar”, Liahona, agosto de 1976)

viernes

Marvin J. Ashton

"Creo que comenzamos a fracasar en el hogar cuando nos damos por vencidos el uno para con el otro. No creo que hayamos fallado hasta que abandonemos los esfuerzos. Mientras permanezcamos trabajando y esforzándonos diligentemente, con amor, paciencia y longanimidad, a pesar de las dificultades o de la aparente falta de progreso, no seremos clasificados como fracasos en el hogar. Sólo comenzamos a fallar cuando nos damos por vencidos con un hijo, hija, madre o padre"
("El amor por lo justo", Liahona, enero de 1972).

miércoles

Marvin J. Ashton

Los miembros de la Iglesia debemos recordar que las palabras "No hablemos con enojo" no son sólo una frase en la estrofa de un himno (Himnos de Sión, 152), sino que nos indican una forma de vivir. Ahora más que nunca debemos recordar que "Si hay algo virtuoso, o bello, o de buena reputación o digno de alabanza, a esto aspiramos". Si seguimos esa admonición, no habrá tiempo para la cobarde costumbre de critica destructivamente en vez de edificar.