"Aquellos de nosotros que poseemos el sacerdocio somos los agentes del Señor. Somos sus representantes. Nos encontramos en su lugar. Se nos ha designado para realizar lo que El desea que se haga. Debemos hacer lo que El haría si estuviera personalmente ejerciendo su ministerio entre los hombres. Los agentes reciben su poder y autoridad de su jefe o administrador; ellos están autorizados para hacer lo que él desee que se haga. Ningún poder tienen ellos de sí mismos. Lo mismo sucede con nosotros. Somos los agentes y siervos del Señor, y El nos ha autorizado para hacer ciertas cosas por El y en su nombre. El Señor Jesús es nuestro modelo"(Bruce R. McConkie,Conference de Area, La Paz, Bolivia , Marzo de 1977).
"Existe una diferencia entre la autoridad y el poder del sacerdocio. Estas dos palabras, refiriéndose al sacerdocio, no son necesariamente sinónimos. Todos los que poseemos el ?sacerdocio tenemos la autoridad para actuar por el Señor, pero su eficacia o, si gustáis decirlo de otro modo, el poder que recibimos a través de esa autoridad, depende de nuestro [modelo] de vida, depende de nuestra justicia"