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martes

Gordon B. Hinckley

Los templos son lugares donde las preguntas que nos hacemos acerca de la vida reciben las respuestas de la eternidad
¿Ha existido acaso algún hombre o mujer que, en momentos de serena introspección, no haya reflexionado sobre los imponentes misterios de la vida?
Que no se haya preguntado: “¿De dónde vine? ¿Por qué estoy aquí? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué nexos me unen a mi Hacedor? ¿Me despojará la muerte de las preciadas relaciones que he hecho en esta vida? ¿Qué pasará con mi familia? ¿Habrá otra existencia después de ésta y, si es así, ¿nos conoceremos allí los unos a los otros?”.
Las respuestas a esas preguntas no se encuentran en la sabiduría humana; se hallan sólo en la palabra revelada de Dios. Los templos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días son recintos sagrados donde se da respuesta a éstos y a otros interrogantes sobre la eternidad. Cada edificio es dedicado para ser una Casa del Señor, un lugar de santidad y de paz apartado del mundo. En ellos se enseñan verdades y se llevan a cabo ordenanzas que dan conocimiento sobre lo eterno y motivan a los participantes a vivir con un entendimiento de la herencia divina que tenemos como hijos de Dios, así como con el conocimiento de nuestro potencial como seres eternos.

Gordon B. Hinckley

“Según los centros de control y prevención de enfermedades, se practicaron más de 1.200.000 abortos en 1995 tan sólo en los Estados Unidos. ¿Qué ha ocurrido con nuestro respeto por la vida humana? ¿Cómo pueden mujeres, y hombres, negar el gran y valiosísimo don de la vida que es divino en su origen y naturaleza?
“¡Qué cosa asombrosa es un niño! ¡Qué hermoso es un niño recién nacido! No hay milagro más grande que la creación de la vida humana. “El aborto es una práctica horrenda, envilecedora y que inevitablemente provoca remordimiento, pesar y lamentación.
“Aun cuando lo condenamos, pensamos que debe permitirse en ciertas circunstancias, como cuando el embarazo ha sido provocado por incesto o violación, cuando la vida o la salud de la madre corren serio peligro según la opinión de autoridades médicas competentes, o cuando estas autoridades médicas saben que el feto padece de graves defectos que no permitirán a la criatura sobrevivir más allá del nacimiento.
“Pero esos casos son poco comunes y hay muy pocas probabilidades de que se presenten. En esas circunstancias, a los que se ven enfrentados al problema se les pide que consulten a sus líderes eclesiásticos locales y que oren con gran fervor, que reciban una confirmación por medio de la oración antes de proceder.
“Hay un camino mejor.
“Si la mujer no tiene posibilidades de casarse con el padre de la criatura y si ha sido abandonada, queda la muy bienvenida opción de poner al niño para adopción por padres que lo quieran y lo cuiden. Hay muchos matrimonios en buenos hogares que anhelan un hijo y que no pueden tenerlo”.
“Ustedes, que son esposas y madres, son el fundamento de la familia. Ustedes dan a luz los hijos. Qué responsabilidad tan enorme y sagrada. Se me informó que entre 1972 y 1990, hubo 27 millones de abortos en los Estados Unidos solamente. ¿Qué le está sucediendo a nuestro aprecio por la santidad de la vida humana? El aborto es una maldad cruda, real y repugnante que está arrasando la tierra. Ruego a las mujeres de esta Iglesia que lo rechacen, que lo resistan y que se mantengan alejadas de aquellas situaciones comprometedoras que lo hacen parecer deseable. Quizás existan algunas circunstancias bajo las cuales pueda ocurrir, pero son sumamente limitadas y, en su mayor parte, improbables. Ustedes son las madres de los hijos y de las hijas de Dios, cuyas vidas son sagradas. El protegerlas es una responsabilidad divina que no se puede descartar a la ligera”
(Liahona, enero de 1999, pág. 117).

lunes

Gordon B. Hinckley

“Extendamos la mano al mundo en nuestro servicio misional, enseñando a todos los que deseen escuchar acerca de la restauración del Evangelio, hablando sin temor, pero también sin pretensiones de superioridad mística, de la Primera Visión, testificando del Libro de Mormón y de la restauración del sacerdocio. Pongámonos, hermanos y hermanas, de rodillas y supliquemos hallar la oportunidad de llevar a otras personas al regocijo del Evangelio”
(Gordon B. Hinckley “Una época de nuevos comienzos”, Liahona, julio de 2000).

Gordon B. Hinckley

“Ustedes, jóvenes solteras, y algunas de las que están casadas, las que están en el mundo del trabajo, permítanme hacerles una advertencia. Ustedes trabajan junto a los hombres; cada vez más, hay invitaciones para salir a almorzar, aparentemente para hablar sobre negocios; viajan juntos; se hospedan en el mismo hotel; trabajan juntos.
“Quizás ustedes no puedan evitarlo, pero sí pueden evitar meterse en situaciones comprometedoras. Hagan su trabajo, pero mantengan su distancia. No sean ustedes la causa del quebrantamiento del hogar de otra mujer. Ustedes son miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; ustedes saben lo que se espera de ustedes. Manténganse alejadas de aquello que sea una tentación. Eviten la maldad, incluso aquello que tenga apariencia de maldad”
(Gordon B. Hinckley, Liahona Enero de 1999, pág. 117).

Gordon B. Hinckley

“Estoy convencido de que un matrimonio feliz no se logra tanto a base de romanticismo sino de interés verdadero por el bienestar del compañero.
“El egoísmo es a menudo la base de los problemas económicos, que son serios y que afectan de manera visible la estabilidad de la familia. El egoísmo es la raíz del adulterio, la desobediencia a los convenios sagrados que se han hecho, y todo por satisfacer la lujuria. El egoísmo es lo contrario del amor; es el cáncer de la codicia; destruye la autodisciplina, destruye la lealtad, desbarata los convenios sagrados. Y ni los hombres ni las mujeres son inmunes a él.
“Demasiadas son las personas que llegan al matrimonio habiendo sido malcriadas y consentidas, pensando que todo debe andar perfectamente bien en todo momento, que la vida es una serie de entretenimientos y que las pasiones deben satisfacerse aun sacrificando principios. ¡Qué trágicas son las consecuencias de esas ideas superficiales y poco razonables!”
(Gordon B. Hinckley Liahona, julio de 1991, págs. 79–80).

Gordon B. Hinckley

“¿Por qué tenemos hoy en día esta proclamación sobre la familia?
Porque la familia está siendo atacada; en todo el mundo se están desintegrando las familias. El lugar para empezar a mejorar la sociedad es el seno del hogar.
En su mayor parte, los niños hacen lo que se les enseña. Estamos tratando de hacer del mundo un lugar mejor al fortificar a la familia”
(Conferencia de prensa Tokio, Japón. 18 de Mayo 1996).

viernes

Gordon B. Hinckley

"Esto es lo maravilloso de esta obra, que cada hombre puede saber por sí mismo. No depende exclusivamente del maestro o del predicador o del misionero, excepto al punto que podrán enseñar y presentar sus testimonios. Tal como Job lo declarara hace mucho tiempo: 'Ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda'.
"Cada hombre puede saber por sí mismo que es verdadera a través del don del Espíritu Santo y con la misma seguridad que la que se tiene de que el sol saldrá por la mañana. Sabiendo que es verdadera, cada persona sentirá la necesidad de disciplinarse tal como corresponde a una persona que conoce el significado y el propósito de la vida. . . [y] su responsabilidad. . . ante Dios"
(Gordon B. Hinckley "La verdadera fortaleza de la Iglesia", Liahona, Febrero de 1974).

jueves

Gordon B Hinckley

Gran parte de la obra que se realiza en los TEMPLOS está relacionada con la FAMILIA. Para llegar a un entendimiento del significado de estas cosas es fundamental reconocer el hecho de que, asi como hemos existido como HIJOS de DIOS antes de nacer en este mundo, del mismo modo seguiremos viviendo despues de la muerte, y las valiosas y satisfactorias relaciones que hemos tenido en la mortalidad, lo mas hermoso y significativo que se encuentre en la familia, puede continuar en el mundo venidero.

Gordon B. Hinckley

Las personas más felices son las que se pierden a sí mismas sirviendo a las demás. Las más miserables son las que se obsesionan con sus propios intereses.
Cuando nos quejamos de la vida es porque sólo pensamos en nosotros mismos.
La medicina más eficaz para la enfermedad conocida como "autocompasión" es perdernos a nosotros mismos en el servicio a otras personas.
Cuando servimos a nuestros semejantes, servimos al Señor.
En toda tierra, ciudad o casa y a cada uno de nosotros se presentan por todas partes las oportunidades de poner nuestra vida e intereses al servicio de los demás.
Cada uno de nosotros tiene demasiado que hacer como para perder el tiempo y las energías criticando, juzgando, o abusando de sus semejantes.

miércoles

Gordon B. Hinckley

"No sé de una sola práctica que pueda tener un efecto más saludable sobre vuestra vida que la práctica de arrodillaros juntos al empezar y al terminar cada día. De alguna manera, las pequeñas tormentas que aparecen afligir cada matrimonio se disipan cuando, al estar arrodillados ante el Señor, le dais las gracias por vuestro compañero, en su presencia y entonces juntos invocáis sus bendiciones sobre vuestra vida, vuestro hogar, vuestros seres queridos y vuestros sueños.
"Entonces Dios será vuestro socio, y vuestras conversaciones diarias con él traerán paz a vuestro corazón y un gozo a vuestra vida que no puede lograrse de ninguna otra manera. Durante los años vuestro compañerismo se volverá más dulce, vuestro amor será fortalecido; vuestro aprecio mutuo crecerá"

Gordon B. Hinckley

Es conveniente mirar hacia el pasado para sentirnos agradecido por el presente y tener una mejor perpectiva del futuro.

lunes

Gordon B. Hinckley

La Navidad es mucho más que los arbolitos adornados y las luces de colorers, es más que los juguetes, los regalos y los cientos de variadas decoraciones. La navidad es amor; es el amor del Hijo de Dios por todo ser humano; se extiende más allá de nuestra facultad de comprensión. Es hermosa y magnífica.
Es paz. En la paz que reconforta, que sostiene y bendice a todos los que la acepten. Es fe. Es la fe en Dios y en Su Hijo Eterno; es la fe en Sus vías y en Su mensaje maravilloso; es la fe en El como nuestro Redentor y Nuestro Señor. En esta temporada los cristianos de todas partes recuerdan el redentor don de amor del Salvador; un don preparado para todo el que lo reciba.