lunes

Richard G. Scott

“El adulterio, la fornicación, los actos homosexuales y otras desviaciones igualmente graves no son una alternativa aceptable, sino serios pecados. El maltrato físico y el abuso sexual son pecados gravísimos. Para perdonarlos, se requiere un arrepentimiento muy profundo. El presidente Kimball enseñó lo siguiente:
‘Para todo perdón hay una condición. La venda debe ser tan extensa como la herida. El ayuno, las oraciones, la humildad deben ser iguales o mayores que el pecado…’ (El Milagro del Perdón, pág. 361). ‘Es inconcebible que Dios pueda absolver los pecados graves con sólo unas cuantas súplicas. Lo más probable es que espere hasta que haya un arrepentimiento prolongado y continuo…’ (The Teachings of Spencer W. Kimball, pág. 85]” (Liahona, julio de 1995, pág. 87).