viernes

UN REFLEXION

EL BURRO Y EL CAMPESINO


Me topé con esta historia hace unos días y me llamó mucho la atención. A veces, aunque no den un cinco por uno, aunque digan que ya no podés dar más, que llegaste al límite y no podés salir del agujero en el que estás, es donde hay que confiar y esforzarse para salir de ahí. Algunos le llaman, “hacer de tripas, chorizo” otros le llaman, “tener fé”, otros el “volverse a levantar”. 

Lo que es cierto, es que lo que no podés dejar que suceda es que una actitud de derrota o de lástima gobierne tu vida. Hay que tomar control de ella y hacer algo al respecto.

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer. Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo. Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. 

Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra. El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: 

Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra. Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando…

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...Usa la tierra que te echan para salir adelante


miércoles

Spencer W. Kimball


"El Señor nos ha dado a todos parte de su autoridad, como poseedores que somos de ese sacerdocio, pero
podemos reclamar los poderes de los cielos sólo sí nos basamos en nuestra rectitud personal. Para que el poder del sacerdocio sea entonces realmente ejecutado en una familia, se requiere la rectitud de sus hombres y jóvenes. Llamamos la atención de todos los poseedores del sacerdocio al hecho de que la relación existente con nuestras esposas, madres y hermanas es tal, que debemos estar en condiciones de arrodillarnos juntos, ya sea en los altares del templo o en nuestros propios hogares, y de servir juntos, uno junto al otro, en una hermosa asociación" 
(Spencer W. Kimball, "Los héroes de la juventud", Liahona, agosto de 1976. cursiva agregada).

Spencer W. Kimball


"Es sumamente apropiado para la juventud del Sacerdocio Aarónico de la misma forma que para los hombres del Sacerdocio de Melquisedec, establecer silenciosa pero decididamente metas personales serias por medio de las cuales puedan mejorar, seleccionando algunas que deseen alcanzar en períodos de tiempo específicos. Si los poseedores del sacerdocio de nuestro Padre Celestial carecen del indispensable dinamismo, aun cuando estén bien encaminados, tendrán escasa influencia sobre los demás. Vosotros sois la levadura de la cual depende el mundo, y debéis utilizar vuestros poderes para detener a un mundo errante y sin metas" 
(Spencer W. Kimball, "Los héroes de la juventud" Liahona, agosto de 1976).

sábado

James E. Faust

"En el hogar, en la cálida seguridad del amor y la disciplina, aprendemos los valores que nunca cambian; aprendemos las diferencias entre lo bueno y lo malo, así como la autodisciplina, el autodominio, la responsabilidad personal, todos los fundamentos de un buen carácter, el interés por los demás y los buenos modales. Los valores, tanto públicos como privados, no pueden durar mucho si no están regenerados y sostenidos por la creencia religiosa; necesitan una renovación continua. Es esencial que haya un despertar de la fe y la creencia en valores religiosos. La Iglesia fomenta las enseñanzas familiares y, a su vez, por medio de sus convenios y ordenanzas, une a la familia eterna. Nuestros templos son testimonios de nuestra fe en la familia eterna. Algunos dicen que la familia no puede cambiar la situación porque hay muchos que no tienen familia; y es verdad que muchos no tienen una familia propiamente dicha. Otros dicen que muchas familias fracasan, y lamentablemente también eso es verdad. No obstante, con todos sus defectos, la familia es todavía, sin lugar a dudas, la unidad social más importante, la mejor respuesta a los problemas humanos en la historia de la humanidad. En vez de debilitar más los lazos familiares, es necesario fortalecerlos."
(Pte. James E. Faust, Liahona julio 1987)

miércoles

Gene R. Cook

Comprometeos totalmente y disciplinaos para cumplir el compromiso. A muchas personas les es más difícil establecer el compromiso que llevar a cabo lo necesario para cumplirlo; a veces pasan por la vida permitiendo que las circunstancias externas decidan qué será de ellos. Estos pasan por el mundo teniendo sólo una vaga idea de que quieren de la vida. Hay otros que deciden lo que quieren, se comprometen consigo mismos a obtenerlo y, en justicia, ejercen la fe hasta que lo logran. Lo espiritual siempre tiene prioridad para ellos hasta que han alcanzado aquello que deseaban. La fe en el Señor Jesucristo es todo lo que necesitamos para sostenernos en nuestros justos compromisos. El hombre puede lograr lo que se propone disciplinándose y haciendo todo lo que se requiere de él. Vuestra palabra debe ser sagrada ante Dios y ante vuestros semejantes; comprometeos de corazón y veréis que el Señor obra en vuestro beneficio."
(Elder Gene R. Cook, Liahona Mayo 1983)

Spencer W. Kimball

"¿Hermano Kimball, ha estado usted alguna vez en el cielo?
"Mi respuesta pareció sorprenderlo de igual manera cuando le dije sin titubear: 'Sí, hermano Richards, como no. Precisamente antes de venir a su estudio se me concedió una mirada al cielo' ...
"Sí, apenas hará una hora más o menos. Sucedió en el Santo Templo, allí enfrente. La sala de sellar con sus gruesos muros pintados de blanco nos aislaba del ruido del mundo; tiene bonitas cortinas de color claro; los muebles, limpios y señoriales; sendos espejos sobre dos de las paredes opuestas parecían proyectar la imagen de las personas hasta la infinidad; y la vidriera de colores frente a mí con sus suaves matices daba al conjunto un bello colorido. Todos los que se hallaban en la sala estaban vestidos de blanco. Uno sentía allí paz, armonía y animada expectación. Un joven muy bien arreglado y una señorita lindamente ataviada se encontraban arrodillados en los lados respectivos del altar. Autorizadamente, pronuncié la ceremonia celestial que los unió en matrimonio y los selló por la eternidad, tanto en la tierra como en el mundo celestial. Los puros de corazón estaban allí; el cielo estaba allí.
"Habiéndose solemnizado el matrimonio eterno y en medio de serenas felicitaciones, un padre feliz, rebosante de gozo, me extendió la mano y me dijo: 'Hermano Kimball, mi esposa y yo somos personas comunes y corrientes y nunca hemos logrado mucho éxito; pero nos sentimos inmensamente orgullosos de nuestra familia'. Entonces continuó: 'Este es el último de nuestros ocho hijos en venir a esta Santa Casa para efectuar su matrimonio en el templo. Los otros, con sus cónyuges, están aquí para tomar parte en el matrimonio de éste, nuestro hijo menor. Hoyes un día supremamente feliz para nosotros, con todos nuestros ocho hijos casados debidamente. Son fieles al Señor en su servicio a la Iglesia y los mayores ya están criando a sus hijos en la rectitud'.
"Miré sus manos callosas, su áspero aspecto exterior y pensé dentro de mí: He aquí un hijo verdadero de Dios que está realizando su destino.
" '¿Exito?', le dije al estrechar su mano, y añadí:
'Es el relato más notable y de mayor éxito que he oído'."
(Spencer W. Kimball "Vislumbrando el cielo", Liahona, abril de 1972)

jueves

Bruce R. McConkie

"Uno de los ejemplos más lamentables de mala interpretación y de conocimiento equivocado, de lo que de otra manera sería un concepto glorioso, es el error común de creer que hubo dos planes de salvación; que el Padre (supuestamente sin saber qué hacer) solicitó a los demás que propusieran un plan; que Jesucristo expuso el suyo, el cual incluía el libre albedrío del hombre, y Lucifer, uno que lo anulaba; que el Padre eligió entre los dos; y que al ver rechazado su plan, Lucifer se rebeló y como consecuencia se desató una guerra en los cielos.
"Aun un conocimiento superficial de todo el plan asegura a las personas que son perspicaces en lo espiritual que todo se centra en el Padre; que El ideó el plan para la salvación de sus hijos, incluyendo a Jesucristo; que ni Jesucristo ni Lucifer podrían por sí mismos salvar a nadie. Como Jesús dijo: 'No puede el Hijo hacer nada por sí mismo ...No puedo yo hacer nada por mí mismo'(Juan 5:19,30).
"Por supuesto, a veces en cierto sentido nos referimos a los cambios que Lucifer propuso hacer en el plan del Padre como al plan de Lucifer, y de la misma manera que Cristo adoptó el plan del Padre como suyo. Pero lo que básicamente importa al respecto es saber que el poder de salvación es del Padre, y que El originó, ordenó, creó y estableció su propio plan; que lo anunció a sus hijos; y que luego pidió un voluntario para ser el Redentor, el Rescatador, el Mesías, quien pondría en ejecución eterna el plan sempiterno del Padre."
(Bruce R.McConkie, The Mortal Messiah)

David o. McKay

"Por medio de esta revelación [Abraham 3:23], podemos deducir dos cosas: primero, que entre esos espíritus [en la vida premortal] había diferentes
niveles de inteligencia, varios estados de progreso, y distintos niveles de avance espiritual; segundo, que no había diferencias de nacionalidad entre ellos, tales como americanos, europeos, asiáticos, australianos,etc. Estos 'límites de habitación' se 'prefijarían' cuando los espíritus entraran al segundo estado, o sea a la existencia terrenal...
"Si a ninguno de esos espíritus se le hubiera permitido entrar en la mortalidad hasta que todos hubieran sido buenos y grandes y hubieran llegado a líderes, entonces la diversidad de condiciones que reinaría entre los hijos de los hombres, como la que vemos en la actualidad, ciertamente parecería indicar discriminación e injusticia...
"...Nuestra posición en el mundo, por lo tanto, se determinó de acuerdo con nuestro adelanto o condición en el estado premorta!, de la misma manera que nuestra posición en nuestra existencia futura la determinará lo que hagamos aquí en la mortalidad.
"Por consiguiente, cuando el Creador les dijo a Abraham y a otros que habían logrado una condición similar: 'os haré mis gobernantes', no había lugar para que existiera ningún sentimiento de envidia o celos entre los otros millones de espíritus, porque los que eran 'nobles y grandes' no estaban recibiendo más que su debida recompensa."
(David O. McKay, Home Memories of President David O. McKay)

Boyd K. Packer

"No hay forma de que la vida tenga sentido si no existe el conocimiento de la doctrina de una vida preterrenal."La idea de que el nacimiento es el comienzo es totalmente ilógica. No hay manera de explicar el propósito de la vida a quien crea tal cosa.
"El pensar que la vida termina con la muerte física es totalmente absurdo, y no hay manera de hacer frente a la vida si se cree tal cosa.
"Cuando llegamos a comprender la doctrina de la vida preterrenal, entonces se arman las piezas del rompecabezas y puede verse el propósito. Entonces
llegamos a comprender que los niños no son manitos, ni tampoco lo son sus padres, ni lo fueron los padres de éstos en los comienzos de la generación.
"Somos hijos de Dios, creados a su imagen.
"Nuestra relación con Dios, como hijos suyos, es clara.
"El propósito de la creación de esta tierra es claro.
"La prueba que constituye la vida mortal es clara.
"La necesidad de un Redentor es clara.
"Cuando llegamos a entender ese principio del evangelio, vemos el propósito de que haya un Padre Celestial y un Hijo; vemos la razón de un sacrificio expiatorio y una redención.
"También comprendemos por qué las ordenanzas y los convenios son necesarios. Entendemos la necesidad del bautismo por inmersión para la remisión de los pecados. Comprendemos por qué renovamos ese convenio al participar de la Santa Cena."
(Boyd K. Packer, "El misterio de la vida",  Liahona, Enero de 1984)

Joseph Fielding Smith

"El Señor le hizo saber a Moisés y también a Abraham, y lo expresó en varias revelaciones, que el hombre estuvo con Dios en el principio. Sin embargo, en esa época el hombre era un espíritu sin cuerpo. Fue en el principio cuando los concilios se reunieron y se tomó la decisión de crear esta tierra para que los espíritus que se habían propuesto venir a ella participaran de las condiciones mortales y obtuvieran cuerpos de carne y huesos. Aunque ha prevalecido la doctrina de que la materia se creó de la nada, el Señor declaró que los elementos son eternos. La materia siempre existió y por lo tanto siempre existirá; y los espíritus del hombre, así también como sus cuerpos, se crearon de materia.
Aprendemos en esta revelación que lo inteligente del hombre no se creó, sino que siempre existió. Se han hecho algunas especulaciones y escrito varios artículos tratando de explicar qué son exactamente esas 'inteligencias', o qué es esta 'inteligencia', pero es inútil especular con ello. Sabemos que la inteligencia no se creó ni se hizo, ni puede ser así porque el Señor nos lo dijo. Hay también algunas verdades que debemos dejar hasta que el Señor considere conveniente revelar la plenitud de la verdad."
(Joseph Fielding Smith, Church History and Modern Revelation.)

José Smith

"La venida del Hijo del Hombre no acontecerá, no puede acontecer, sino hasta que sean derramados los juicios que se han anunciado para esta época, y estos juicios ya han comenzado. S. Pablo dice: 'Porque todos vosotros sois hijos de luz ... no estáis en tinieblas, para que aquel día os sobrecoja como ladrón'. No tiene pensado el Señor Todopoderoso venir a la tierra y desmoronarla y reducirla a polvo sin revelarlo antes a sus siervos los profetas. "Judá ha de volver, Jerusalén ha de ser reedificada, junto con el templo, y debe salir agua de debajo del templo y han de ser sanadas las aguas del Mar Muerto. Se precisará algún tiempo para reedificar las murallas de la ciudad, el templo, etc., y todo esto debe hacerse antes que el Hijo del Hombre aparezca. Habrá guerras y rumores de guerras, señales arriba en los cielos y abajo en la tierra, el sol se tornará en tinieblas y la luna en sangre, habrá terremotos en diversos lugares, los mares se saldrán de sus límites y entonces aparecerá en el cielo la gran señal del Hijo del Hombre. ¿Pero qué hará el mundo? Dirán que es un planeta o un cometa, etc. Pero el Hijo del Hombre vendrá como la señal de la venida del Hijo del Hombre, que será como la luz de la mañana que aparece en el oriente."
(José Smith, Enseñanzas del profeta José Smith)

Brigham Young

"Todo lo que hemos oído y experimentado hasta ahora es apenas un prefacio del sermón que se nos va a predicar. Cuando cese el testimonio de los élderes, y el Señor les diga: 'Venid, porque desde ahora seré yo quien predique mis propios sermones a las naciones de la tierra', todo lo que sabemos ahora apenas se le podrá llamar un prefacio del sermón que se predicará con sangre y fuego,tempestades, terremotos, granizo, lluvias, truenos y relámpagos, y una espantosa destrucción. ¿Qué importancia tiene la destrucción de unos pocos vehículos? Vosotros escucharéis de magníficas ciudades, que idolatra la gente de la actualidad, hundirse en la tierra enterrando a sus habitantes. Con grandes marejadas el mar se saldrá de sus límites, sumergiendo poderosas ciudades. El hambre se extenderá por toda la tierra, y las naciones se levantarán una contra otra, los reinos contra los reinos y los estados contra los estados, en nuestro propio país y en tierras extranjeras; y se destruirán los unos a los otros, sin importarles la sangre y la vida de sus semejantes, de su familia o de sus propias vidas."
(Brigham Young, Discourses of Brigham Young, págs. 111-112.)

Bruce R. McConkie

"Antes de que esta tierra se convierta en un lugar digno del Santo [de Israel], se debe limpiar y purificar. Se debe destruir a los inicuos; la paz debe reemplazar a la guerra; y la malvada imaginación que mora en el corazón del hombre debe dar paso a deseos de rectitud. ¿Cómo pasará todo eso? De dos maneras: (1) Por medio de plagas y pestilencias, guerras y desolación. Los inicuos exterminarán a los inicuos como sucedió con los nefitas y lamanitas cuando se extinguió la nación nefita. Las plagas barrerán la tierra de la misma forma en que la peste negra arrasó Asia y Europa en el siglo catorce. Los cadáveres de los muertos se apilarán en número sin fin para descomponerse, podrirse y llenar la tierra de hedor. (2) Luego, cuando El llegue, la viña será quemada. Los malvados que hayan quedado serán consumidos."
(Bruce R. McConkie, The Millennial Messiah.)

viernes

Spencer W. Kimball

“Hay personas casadas que dejan vagar sus ojos y su corazón, que piensan que no es impropio coquetear un poco, compartir su corazón y desear a otra persona que no sea el cónyuge, [pero] el Señor dice de una manera contundente: ‘Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra’ [D. y C. 42:22; cursiva añadida].
“Y cuando el Señor dice todo tu corazón, no da la opción de compartir ni dividir ni privar. Y para la mujer se parafrasea: ‘Amarás a tu esposo con todo tu corazón, y te allegarás a él y a ningún otro’. Las palabras ningún otro eliminan todo y a todos. El cónyuge se convierte entonces en un ser primordial en la vida del esposo o la esposa, y ni la vida social ni la vida laboral ni la vida política ni ningún otro interés o persona o cosa tendrá jamás precedencia sobre el cónyuge”
(Conference Report, octubre de 1962).

sábado

Boyd K. Packer

Son muchas las razones por las cuales debemos desear ir al templo. Incluso en su aspecto exterior, parece dar una idea de sus fines de carácter profundamente espiritual. Esto se hace mucho más patente dentro de sus paredes. Sobre la puerta del templo se encuentra la inscripción: “Santidad al Señor”. Cuando se entra en cualquier templo que se haya dedicado, se entra en la Casa del Señor.
En los templos, los miembros de la Iglesia que se hacen merecedores de entrar en ellos, pueden participar en las ordenanzas redentoras más exaltadas que se han revelado al género humano. Allí, en una ceremonia sagrada, la persona puede ser lavada y ungida, recibir instrucción, ser investida y sellada. Y cuando nosotros mismos hayamos recibido esas bendiciones, podremos oficiar por aquellos que hayan muerto sin haber tenido esa oportunidad. En los templos se efectúan ordenanzas sagradas tanto para los vivos como por los muertos.
La lectura detenida y a conciencia de las Escrituras revela el hecho de que el Señor no comunicó todas las cosas a todas las personas, sino que se establecieron ciertos requisitos que eran necesarios para recibir información sagrada. Las ceremonias que se efectúan en el templo se encuentran en esta categoría.
No hablamos de las ordenanzas del templo fuera de esos edificios. Nunca se dispuso que el conocimiento de estas ceremonias se limitara a un pequeño número de personas selectas que estarían obligadas a asegurarse de que nadie más se enterara de ellas; en realidad, es todo lo contrario, ya que exhortamos vigorosamente a toda persona a prepararse y hacerse merecedora de la experiencia del templo. A los que han ido a la Casa del Señor se les ha enseñado un ideal: Algún día toda alma viviente y toda alma que haya vivido tendrá la oportunidad de oír el Evangelio y de aceptar o rechazar lo que el templo ofrece. Si se rehúsa esta oportunidad, el rechazo debe provenir de la persona misma.
Las ordenanzas y las ceremonias del templo son sencillas; son hermosas y son sagradas. Se conservan confidenciales, no sea que se den a conocer a quienes no estén preparados para ellas. La curiosidad no es una preparación, como tampoco lo es un profundo interés. La preparación para dichas ordenanzas supone ciertos pasos preliminares: fe, arrepentimiento, bautismo, confirmación y méritos; la madurez y dignidad que se espera de aquel que va como invitado a la Casa del Señor.

martes

Gordon B. Hinckley

Los templos son lugares donde las preguntas que nos hacemos acerca de la vida reciben las respuestas de la eternidad
¿Ha existido acaso algún hombre o mujer que, en momentos de serena introspección, no haya reflexionado sobre los imponentes misterios de la vida?
Que no se haya preguntado: “¿De dónde vine? ¿Por qué estoy aquí? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué nexos me unen a mi Hacedor? ¿Me despojará la muerte de las preciadas relaciones que he hecho en esta vida? ¿Qué pasará con mi familia? ¿Habrá otra existencia después de ésta y, si es así, ¿nos conoceremos allí los unos a los otros?”.
Las respuestas a esas preguntas no se encuentran en la sabiduría humana; se hallan sólo en la palabra revelada de Dios. Los templos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días son recintos sagrados donde se da respuesta a éstos y a otros interrogantes sobre la eternidad. Cada edificio es dedicado para ser una Casa del Señor, un lugar de santidad y de paz apartado del mundo. En ellos se enseñan verdades y se llevan a cabo ordenanzas que dan conocimiento sobre lo eterno y motivan a los participantes a vivir con un entendimiento de la herencia divina que tenemos como hijos de Dios, así como con el conocimiento de nuestro potencial como seres eternos.

lunes

Thomas S. Monson

En el templo podemos sentirnos cerca del Señor
No creo que haya lugar en el mundo en el que me sienta más cerca del Señor que en uno de Sus santos templos.
Parafraseando un poema:
¿Cuán lejos queda el cielo?
Cerca se encuentra.
En los templos de Dios,
queda justo en donde estamos.
El Señor dijo:
“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; “sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” Mateo 6:19–21.
Para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos
Días, el templo es el lugar más sagrado sobre la tierra. Es la Casa del Señor y, tal como la inscripción que se encuentra en el exterior lo declara, el templo es “Santidad al Señor”.
El templo trae paz a nuestras almas
Al tocar el templo y tener amor por él, nuestras vidas reflejarán nuestra fe. Al ir a la santa Casa, al recordar los convenios que allí hacemos, podremos soportar toda prueba y vencer cada tentación. El templo le brinda propósito a nuestras vidas; trae paz a nuestras almas, no la paz que ofrecen los hombres, sino la paz que prometió el Hijo de Dios cuando dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo”.
Existe gran fe entre los Santos de los Últimos Días. El Señor nos da oportunidades para ver si cumpliremos Sus mandamientos, si seguiremos el sendero que siguió Jesús de Nazaret, si amaremos al Señor con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Yo creo en el proverbio que dice: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”.
Así ha sido y así será siempre. Si cumplimos con nuestro deber y confiamos plenamente en el Señor, llenaremos Sus templos, no sólo al llevar a cabo nuestras ordenanzas personales, sino al tener además el privilegio de efectuar la obra por otras personas. Nos pondremos de rodillas en altares sagrados como representantes en sellamientos que unirán por toda la eternidad a esposos y esposas con sus hijos. Los jóvenes dignos, tanto hombres como mujeres, a partir de los doce años de edad pueden actuar como representantes de aquellos que han muerto sin las bendiciones del bautismo. Esto es lo que el Padre Celestial desea de ustedes y de mí.
(Por el presidente Thomas S. Monson)

José Smith

"Para obtener la salvación no sólo tenemos que hacer algunas cosas, sino todo lo que Dios ha mandado. Los hombres podrán predicar y practicar todo, menos aquellas cosas que Dios nos manda hacer, y por fin se condenarán. Nosotros podremos diezmar la menta y el comino y toda clase de hierbas y aun así dejar de obedecer los mandamientos de Dios. Mi objeto es obedecer y enseñar a otros a obedecer a Dios precisamente en las cosas que El nos manda. No importa que el principio sea popular o impopular, siempre sostendré un principio verdadero, aunque yo sea el único."
(José Smith, Enseñanzas del Profeta fosé Smith)

Joseph F. Smith

• "La obediencia debe ser voluntaria; no debe ser forzada; ni debe haber coacción. No se debe forzar al hombre a obedecer la voluntad del Señor en contra de su propia voluntad; se debe obedecer porque se sabe que es lo correcto, porque se desea nacerlo y porque se siente placer en hacerlo. Dios se deleita con las almas de buena voluntad."
(Joseph F. Smith, en Journal of Discourses, 25:59.)
• "No hay poder dado al hombre, ni medio legal que pueda usarse para obligar a los hombres a obedecer la voluntad de Dios contra su deseo, sino la persuasión y los buenos consejos; pero hay un castigo que acompaña la desobediencia, el cual deben padecer todos aquellos que no obedecen las claras verdades y leyes de los cielos."
(Joseph F. Smith, Doctrina del Evangelio)

Bruce R. McConkie

• "La obediencia es la primera ley de los cielos, la piedra angular sobre la cual descansan toda la rectitud y el progreso; y consiste en vivir de acuerdo con la ley divina, en avenirse a la voluntad de la Deidad, en completa sumisión a Dios y a sus mandamientos."
• "Cristo mismo sentó el ejemplo perfecto de obediencia para todos sus hermanos. Para dar el ejemplo se bautizó con el fin de testificar 'al Padre que le sería obediente en observar sus mandamientos' (2 Nefi 31:7). Su obediencia fue perfecta en todo sentido. Como Pablo escribió: 'Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen' (Hebreos 5:8-9)."
(Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine)